viernes, 30 de marzo de 2012

Una palabra

"Una palabra no dice nada, y al mismo tiempo lo esconde todo"
Carlos Varela.
Todos esperaban atentos. La multitud expectante se desesperaba y aún los ancianos no ocupaban su lugar frente a la aldea. Decenas de inquisidores arreaban a las masas concentradas, como perros disponiéndolas para el pastor. Llegan todos, llegan pulcros, llegan estirados, con caras estiradas, con miradas censuradoras, rígidas. Quedan frente a todos ocupados en sus notas y examinando a cada uno de los aldeanos citados en el cónclave.

Ya el guión está en curso, cada personaje comienza a jugar su papel. Ancianos y súbditos continúan armoniosamente la danza. Inesperadamente alguien rompe el equilibrio del salón con una palabra inadvertida, todos se escandalizan, los aldeanos no entienden lo que sucede, les gusta esa palabra, pero los aldeanos airados intentan callar al desatinado que habla y habla y habla verdades, verdades, verdades. Habla sin miedo, deja libre palabras liberadas, veraces, limpias, altas.
La presión del silencio es insoportable, al final el guión nuevamente impone su curso, más allá del cónclave todos comparten en silencio aquella palabra imprudente.