jueves 11 de febrero de 2010

“Aures habent et non audient”

El árbol
Había una vez un árbol que permitió que su madera fuera grabada y por necio no volvió a ver el sol.
Era de madera dura, de madera firme, pero era sencillamente un árbol, un árbol en el centro de una aldea, una aldea con una lista en el árbol y con nubes que cambiaban de color. Un árbol con la nube más oscura encima de su lista, lista de aldeanos que han notado el cambio de tiempo. Había una vez un árbol, una aldea, una lista, una nube y muchos aldeanos, todos vivieron felices para siempre.

2 comentarios:

PAPO dijo...

Muy interesante el blog... saludos desde Buenos Aires.

Yoel Rivero Marín dijo...

gracias, este es parte de un proyecto de libro de cuentos que lleva por título la aldea y en estos momentos busco propuestas para su publicación, con gusto escucho propuestas.